Farm girl 1

 


Me llamo Laura, tengo 19 años y eh crecido en mi ambiente rural toda mi vida, conozco el mejor ambiente de la granja familiar y se cómo trabajar duro.

Poco después de haber cumplido los 19 sufrí la perdida de mis padres, y no era como que algún familiar quisiera hacerse cargo de mi o de la granja, así que como mayor de edad ahora tengo esto propio y trabajo para mantenerlo.

Pero ¿qué destaco en esto como una simple chica granjera independiente? Pues, que desde hace años me ha entrado fascinación por la auto atadura y el bdsm, no lo oculto pues aún tengo el privilegio de la luz, el internet y eso, antes debía ocultarlo para no incomodar a mis padres, pero ahora sola mi vida había cambiado y adaptado a mis propios gustos.

Hoy era el inicio de un nuevo día.

Desperté en mi cama, tenía una casa sencilla, la granja tenía su granero, antes tenía animales y ayudantes pero debido a que debía tener ganancias y gastos moderados todo se retiró, dejándome apenas con un puño de gallinas y cerdos.

Desperté estirándome y vistiéndome, pero a diferencia de antes ahora solo vestía un overol pequeño de tirantes, solo me cubría los muslos y parte del vientre, no debía ocultar el hecho que nada me cubría los pechos o estar casi desnuda, estaba sola en mi propiedad.

Hoy sería un día de trabajo duro así que puse unos extras, tome una cadena con grilletes que había comprado hace tiempo y me los coloque, se necesitaba una herramienta especial para quitar el seguro la cual una vez cerrados guardaba en mi habitación donde no volvía hasta el final del día.

Disfrutaba el tacto de mis pies en la tierra el fango y barro, y ahora con estos grilletes era un sentimiento bastante genial.

Caminé hasta mi cocina para comenzar el día, tener una granja tenia ventajas, tenía huevos para desayuno, un tanto de carne que me quedaba yo, y recientemente había conseguido un caballo que guardaba en los establos, casi siempre solo lo necesitaba para llevar mercancía al pueblo cercano, pero hace poco descubrí un uso bastante bueno.

Abrí el refrigerador sacando un par de huevos para cocinar y una botella de leche, pero esto realmente no lo era, era una fresca botella de semen de caballo.

Tras preparar los huevos estrellados me senté a comer, entre bocados daba un trago a la botella, la consistencia como me gustaba, grumosa y viscosa, se sentía al pasar por la garganta y el sabor era excelente.

Una vez desayunada era hora de hacer las labores del día, caminaba algo reducida debido a los grilletes, pero ya estaba algo acostumbrada a ellos.

Fui al gallinero juntando los huevos en una canasta, varios por fortuna, después a dar de comer a los cerdos me hundía un poco en el chiquero, podía darles de comer por la vaya, pero eso arruinaba mi diversión.

Finalmente debía atender los cultivos, recoger lo que ya estaba como tomates o cebollas y como extra para hoy era un día de plantar nuevas líneas.

Un granjero común usaría tractor para arar el campo y sembrar, o usar un caballo o buey para usar un arado manual, yo había sido más creativa en este método.

Usaba un arado manual realmente, pero lo había adaptado para que yo fuera quien tirara de él, me quitaba mi overol para no llenarlo de sudor, ajustaba un tipo de arnés que se sujetaba alrededor de mis pechos, había dos cuerdas con las que tiraba con mis brazos y como toque adicional una barra que se conectaba del arado a un consolador que se encajaba en mí, había aumentado la intensidad últimamente y esta vez tenía un dildo que simulaba un equino, cuando entro en mi gemí por mis dentro sintiendo el bulto que se visualizaba en mi vientre, ajuste dos correas para evitar que se saliera y lista con todo en su lugar comencé a tirar.

Era tardado si, el trabajo me costaba 2-3 horas, y cada movimiento me estimulaba por dentro, pero era una experiencia que me encantaba, cuando finalmente acabe me quede de pie un momento mientras me desenganchaba, mis piernas temblaban un poco pero cuando finalmente me quite todo me derrumbe sobre la tierra.

Me había adaptado en esta vida y no tenía quejas, salvo algo de soledad, pero si tuviera, aunque fuese una persona ayudándome no podría disfrutar de mi libertad creativa.

Pase la tarde pensando en nuevas ideas que podría implementar y las anotaba en una libreta para pendientes futuros.

Quería hacer un foso de lodo fresco, siempre dicen que un baño de lodo es bueno para la piel, una noria para mejorar el dispensario del agua, ir a sacarla del pozo era algo rutinario, y la opción de conseguir un tractor abría más opciones.

Me volví a poner mi overol para preparar la carretilla para mercancías el día de mañana, se enganchaba al caballo simplemente, ya había puesto algunas verduras, unas cajas de huevo, cosas simples de la granja.

El mercado nunca iba mal por suerte lo que significaba buena venta, lo único molesto era ir vestida pues una campirana pervertida como yo no sería tan buena vendedora si mostrara los pechos entre los tirantes de mi overol.

Comía lo normal, una sopa o un guiso, y mi buena bebida personal.

Ya de noche estaba en mi cuarto quitándome mis grilletes de los tobillos y desvistiéndome para poder dormir, aunque no antes sin una buena estimulación, mis dedos no eran lo suficiente para ello por lo cual usaba un dildo más sencillo, aunque bastante grueso, sintiendo el estirado de mis labios vaginales fuertemente mientras lo metía y sacaba un largo rato, hasta quedarme tan dormida aun con el metido.

El día siguiente, aunque yo no lo sabía sería un día donde podría cambiar mi rutina para siempre.

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